lunes, 19 de noviembre de 2012

Presentaciòn del libro "El adicto tiene la palabra" en Buenos Aires

Le Tourbillon Comunidad Psicoanalìtica de Buenos Aires tiene el gusto de brindar su espacio de trabajo para la presentaciòn del libro 
"El adicto tiene la palabra" de Mario Domìnguez Alquicira.
Lunes 19 de noviembre 20:00 horas
Lavalle 1330 2o piso Of. 7 (CABA)


lunes, 17 de septiembre de 2012

Presentación del libro "El adicto tiene la palabra" en el CPM


El Círculo Psicoanalítico Mexicano

invita a la presentación del libro

El adicto tiene la palabra. El fundamento metapsicológico de las adicciones

de Mario Domínguez Alquicira

Viernes 21 de septiembre de 2012, 18:30 horas

CPM-Cuernavaca

Comentarán: Luis Tamayo y Miguel Matrajt

Miércoles 14 de noviembre de 2012, 18:30 horas

CPM-DF

Comentarán: María Alejandra de la Garza y Daniel Gerber

 
 

sábado, 11 de agosto de 2012

lunes, 6 de agosto de 2012

Psicoanálisis en el siglo XXI. Julio Ortega Bobadilla.




El hombre tigre mueve su cola animatrónica repetidas veces esperando que se vea natural y no falle, finalmente se la prueba, ajustándosela al cinturón con los controles que le permitirán utilizarla, a continuación muestra sus dientes afilados como púas ante la cámara que registra sin pausa todos sus movimientos en el día. Él está orgulloso porque su site en Internet ha recibido cerca de mil visitas diarias en los últimos días gracias al video que puso en You tube  promocionando su página web. Cuando se le ocurrió la locura de empezar a transformar su cuerpo, nunca pensó que podría ganar dinero con esto, y ahora está haciendo de sus travesuras, una forma de vida que le permite pagar la hipoteca de la casa y las colegiaturas de sus hijos.
La mujer en algún punto de su proyecto lo dejó. Había aceptado hasta sucambio de color, que se volvió amarilla merced a la tinta que le fueron metiendo en la piel, pero no pudo tolerar que se pusiera en los genitales unos anexos plásticos para resaltarlos. Eso no lo comprendió del todo, y no lo lamenta en absoluto, porque su nuevo look le ha traído muchas admiradoras a través de la red. Por ahora, tiene suficiente dinero para disfrutar de la TV satelital y todos los canales porno, contratar una que otra prostituta, cierto es que no todas toleran estar con él y eso a él no le gusta nada, porque su dinero es tan bueno  como el de cualquier otro.
Su círculo de amigos en Face Book creció aceleradamente y se fue convirtiendo en la clase de persona que siempre quiso ser, alguien que cuenta frente a los demás, sorprende y asusta a algunos: no permanece en la indiferencia. Tampoco se explica por qué alguien lo reportó como un caso de abuso de la red social y ha sido censurado. A la gente le gusta meterse en las cosas de los demás, en lo que no le importa. Regular lo que no tendría por qué ser reglamentado como el fumar marihuana, cuando en realidad se vende libremente alcohol. Él no ha hecho mal a nadie. Son culpables de crímenes, los políticos que promovieron la guerra de Irak o los agentes que se dedican a matar profesionalmente sin hacer preguntas, como Jason de la Supremacía Bourne que renunció a su memoria para ser asesino y el agente 007, que viste impecablemente de smoking siempre que le mete un tiro a cualquiera.
Atrás quedó su infancia difícil, su padre violento, su madre alcohólica y sus hermanos que tuvo que mantener durante su niñez y parte de su juventud. Todo pudo borrarse merced al Dr. Tikoshi que le gusta experimentar y que no teme a la ley, porque lo único que hace es: darle gusto a sus pacientes. Él es feliz si sus pacientes son felices y gana considerables sumas de dinero con eso.
Detesta los recuerdos del trabajo en el supermercado cuidando que la gente no se robe cosas. Las caminatas como idiota a lo largo del almacén sin que el tiempo corriera con suficiente rapidez. Esas espantosas jornadas de 10 ó 12 horas, amenizadas por uno que otro sujeto cogido en el acto de robo, arrastrado luego al cuartito de interrogatorio, y forzado a pagar de alguna manera la mercancía que se había embolsado, o referido a la policía para penar una condena que puede variar de 3 a 5 años.
Él se da cuenta de que ese trabajo era la cosa más estúpida del mundo, porque a fin de cuentas el super market jamás pierde, aún y cuando no cobrase esos robos. Le sorprende que a muchos les parezca loco que haya modificado su cuerpo. Por nada del mundo volvería a ser esclavo, ahora ha encontrado su libertad con este nuevo look y es único en el mundo. Nadie se le compara y él lo sabe. Es cierto que está el hombre – leopardo, la dama - ilustrada, el hombre – calavera, pero pues, son amigos que tienen otros gustos, igualmente respetables y en cierto modo fascinantes. Hay personas que no encuentran la belleza en todas las cosas, los convencionalismos están extendidos por todas partes.
Estas letras son más que un cuento inverosímil, una fábula posible sobre alguno de esos seres modificados que empiezan a poblar el internet, siguiendo la tradición de un arte que viene desde los tiempos de las cavernas y atraviesa las culturas egipcia, euroasiática, polinesia y africana, hasta la japonesa. El tatuaje y el arte de la implantación de piercings se combinaron con la cirugía plástica para dar lugar a las body modifications que fascinan sobre todo a públicos jóvenes y repugnan a los adultos del mundo judeocristiano civilizado e industrial.
Estos personajes que el siglo XIX y XX habría clasificado como locos o piratas, miembros de mafias; encerrado y hasta juzgado, parecen hoy hasta héroes sociales que se creería que desafían al orden burgués y su mundo de valores económico – político, que no ha sido movido antes por las ideas sociales o los proyectos políticos revolucionarios de las generaciones previas al dos - milenio.
No han ido a la universidad. No poseen mayor cultura que la televisión. Y no pretenden ningún cambio social, transformar a la sociedad es más difícil que al propio cuerpo. Sus modificaciones físicas sorprenden porque se trata de cirugías que no se habían realizado antes. Lo más curioso de todo es que podrían impulsar una moda o una tendencia. Si uno piensa en las pelucas del siglo XVII y los talqueados que usaban los lores para parecer elegantes, o los peinados en alto permanente que usaban las señoras bien en los años 60’s, no parece tan increíble que pudiera imponerse ese estilo que ahora se nos hace loco.
Un cuentito de Jeremy Robert Johnson autor de la literatura de ficción bizarra llamado La liga de los ceros destaca cómo esas modificaciones tienen no sólo un público sino un núcleo  social creciente que apunta a volverse dominante una vez que se hayan superado las barreras estéticas actuales, allí se habla de operaciones que van más allá de lo hoy posible: remoción de labios para mostrar siempre una sonrisa, división en tres puntas de la lengua, ojos a los que se les ha removido el iris y finalmente exposición del cerebro sin cráneo.
Me parece que todos ustedes se estarán preguntando: ¿Cómo podría todo esto relacionarse con el tema de nuestra conferencia de hoy?
Bueno, en realidad es muy simple. Se trata de una serie de actitudes sociales, fenómenos culturales que empiezan a afectar nuestra cotidianidad sin que hasta ahora hayan sido tratados por la psicología académica y que han ido sucediendo sin explicación de ningún tipo, como no sea el ocio, o la locura sin más. Y fuera de hechos extraordinarios y aislados, empiezan a imponerse como generalidades y no como hechos de excepción.
Veremos a medida que pase el tiempo, más jóvenes que se modifican el cuerpo en la búsqueda de una identidad especial, un significarse diferente frente al prójimo y no parecerse a nadie más.
Resulta el signo de nuestros tiempos y de lo que vendrá. Conviene pensar cómo es que hemos llegado a este punto.
El psicoanálisis es un invento del borde entre el siglo  XIX y XX, que surgió a partir de una época de represión y rechazo a la sexualidad que devino en el padecimiento de la histeria y sus diferentes variantes. Siendo la última la fóbica o histeria de angustia que ponía al fantasma o la fantasía sobre el hecho traumático como pivote para el abordaje de cualquier discurso del paciente.
Más tarde, estas divisiones serán substituidas para dar lugar a una clasificación más simple que desembocará en la división en: neurosis, psicosis y perversión. Cada una de éstas con su propio mecanismo de formación (represión, forclusión o denegación) que marcaría una regulación subjetiva individual de cada persona con el mundo. Esta forma de contacto sería independiente de aquello que podría llamarse salud mental, dado que el psicoanálisis estaría en otra relación con la enfermedad  psíquica que la psiquiatría, fuera de la catalogación, marginación social, y la vigilancia normativa que impondría un cerco que toma como base una denominación dictada por un sello biológico inamovible que ignora la historia personal de cada paciente.
Freud planteó en El Malestar en la cultura (1929) que las principales fuentes de las que proviene nuestro pesar, son tres: la hiperpotencia de la naturaleza, la fragilidad de nuestro cuerpo y la insuficiencia de las normas que regulan los vínculos recíprocos ente los hombres en la familia, el Estado y la sociedad (el otro, podríamos decir también).
Son años en que se avecina la segunda guerra mundial, el último de los grandes conflictos armados capitalistas entre potencias que dará lugar a un nuevo equilibrio mundial y a un desarrollo científico técnico que establecerá un lugar diferente para el hombre en relación con la Naturaleza.
Hasta ese momento, la habíamos alterado sin llegar a transformar completamente su esencia y manteniéndonos fuera del desarrollo de capacidades que nos igualaran a la potencia de los dioses. Merced al desarrollo científico en sus derivaciones como la creación y aplicación de una tecnología nuclear, empezamos a incrementar nuestra capacidad de cambiar nuestro planeta.
Adquirimos la cura de enfermedades que antes eran mortales, prevenimos otras que constituyeron pestes y mejoramos nuestra capacidad de producción agrícola e industrial. Sin embargo, hay aún pobres, hambrientos y enfermos por falta de cuidados mínimos.
Aparejadas a éstas transformaciones, se operaron transformaciones en los relatos sociales y los discursos políticos. Entramos en una nueva época que Lyotard denominó Posmodernidad y que se caracteriza por el agotamiento de los grandes relatos de emancipación. Pocos años atrás y culminando con la caída del muro de Berlín, el marxismo aparecía como una promesa social que daría lugar a reglas diferentes que el mercado capitalista y su racionalidad encaminada a la irracionalidad del goce.
El desarrollo de nuestra sociedad evolucionó según Bordieu, a la destrucción de las estructuras colectivas y la aceptación de nuevos ideales que promocionan al individuo sobre la masa en una lógica de aislamiento que supone que no hay más salvación para el sujeto basada en Dios, el proletariado o la emancipación racial. De hecho, este cambio de actitud llevó al franqueamiento de todo límite social y la construcción de una sociedad neoliberal que explota al individuo a gran escala sin pensar en su bienestar.
Es cierto, aparejados a este fenómeno se producen intentos de grupos sociales, desesperados por escapar a este horizonte pesimista, que buscan respuestas en la creación de nuevas religiones o el reavivamiento de los cultos tradicionales, para negar la famosa muerte de Dios, pero sobre todo, para oponerse a las reglas salvajes del mercado.  

El liberalismo llevado a sus últimas consecuencias y que despegó en la era reganiana supuso la desregulación de la economía y la búsqueda de beneficio sin ningún escrúpulo, por parte de los monopolios capitalistas, desechando cualquier beneficio social o medianamente colectivo. Nos empujó a una economía sin sentido, que hace que los países y las personas gasten más de lo que ganan y vivan endeudadas, sin poder salir de sus compromisos y adquiriendo nuevas deudas para pagar las anteriores.
Cómo ha señalado Dany Robert – Dufour en nuestra época, la de las democracias liberales, todo descansa en un presupuesto a fin de cuentas, el del sujeto, y su autonomía económica, jurídica, política y simbólica. Pero al lado de las expresiones más pretenciosas de ser uno mismo, se encuentra la mayor dificultad de poder ser uno mismo y la anulación misma de esa meta tan predicada. Las formas de la destitución subjetiva que invaden nuestras sociedades se revelan a través de múltiples síntomas: la aparición de fallas psíquicas, la eclosión de un malestar en la cultura, la multiplicación de actos de violencia y la emergencia de formas de explotación a gran escala. Todos esos elementos se convierten en vectores de nuevas formas de alienación y de desigualdad.
Son por otro lado, fenómenos fundamentalmente ligados a la transformación de la condición del sujeto que se verifica ante nuestros ojos en las democracias de mercado. "Ser alguien", es supuestamente: "ser uno mismo" y "ser con los otros" parece un obstáculo para lograrlo. La fantasía de que todo lo que uno se proponga se puede alcanzar, es el canon de los sueños que topan con una realidad diferente y muy dura.
Quizá cómo Sloterdijk lo ha señalado, el humanismo de nuestras naciones modernas y el fantasma de comunidad que les subyace, fue siempre una especie de delirio sobre la base de una amistad cultural literaria de patrones burgueses.
Hoy la búsqueda de alcanzar el ideal de goce es la norma. Los límites de la castración social edípica que caracterizaron las generaciones anteriores, se han ido rompiendo para producir un sujeto que ha dejado de ser regulado por el imperativo categórico kantiano y los ideales de la modernidad. Cómo había señalado hace más de 150 años Alexis de Tockeville,  los ideales de la democracia al estilo norteamericano (nuevo imperio social que se asemeja en algunos puntos al romano), suponen la igualdad de todos, pero también el triunfo de las apariencias y el hambre de obtener siempre un status de vida más alto que el del vecino.
Vivimos una nueva época que podría decirse ha rebasado la del sujeto freudiano.
¿Y qué es el sujeto freudiano? Es un sujeto que quiere pero no puede hacer todo, y sobre todo no puede hacer una cosa, cumplir su ideal edípico. Entonces se ve obligado a renunciar (está marcado por la castración), vive de acuerdo con una substracción de goce, que se traducirá en beneficio de lo colectivo. Esto es lo que Freud llama la civilización.
Sin embargo, el nuevo sujeto, diría Dufour, es un sujeto que ya no está marcado por la necesidad de esta substracción; es un sujeto que cree que puede obtener todo lo que quiere en función de lo que Adam Smith llamó la maximización de las ganancias. A partir de entonces es un sujeto que se presenta con una nueva característica, la de ser alguien que busca romper los límites, y por lo tanto entra en otra economía psíquica distinta a la del ser humano moderno que se ve obligado a renunciar a una parte de sus aspiraciones para que lo demás funcione.
Por supuesto, el que eso se convierta en norma, da lugar a un colapso social porque ese ideal es inalcanzable. Claro, todo mundo quiere su propio beneficio sobre el del vecino y no importa los medios que deba usar para conseguir su objetivo. Así sucede que el narco delincuente pueda convertirse, por ejemplo, en un héroe social por encima del ciudadano corriente que cumple las normas de civilidad (lo notamos en el cambio en los gustos populares musicales: los acordes que antes era de nacos, se escuchan como éxitos en la radio). Que en una sociedad como la nuestra, y en ciertas ciudades como la de México, nadie respete las normas de vialidad y tránsito, porque manejar un auto se convierte no sólo en un medio de transporte más cómodo, sino en una experiencia hedonista salvaje y una demostración de poder ante los pobres peatones o el resto de los automovilistas. 
Por un lado, el problema es que sin percibirlo, el lugar de Dios fue ocupado por el mercado capitalista. Nuestras esperanzas de una vida mejor fueron puestas en el seguimiento de las reglas que él impone. Pero justamente esas reglas nada tienen que ver con el beneficio del hombre. El mercado es nada más una simple red de intercambios, un ámbito donde se puede comprar y vender todo, todo es mercancía en el mundo; entonces nuestras leyes e instituciones sociales se convierten en fácilmente prostituibles. 
Se nos ha vendido la idea de que en nuestras sociedades hemos abolido la esclavitud y las formas más feroces de explotación que caracterizaron antes al hombre. Que nuestra sociedad democrática occidental es la única base firme para el beneficio social y que la elección de nuestros políticos dará lugar a una representación de nuestros intereses en los ámbitos de decisión social. Pero, al menos en nuestro país, la clase política se ha divorciado desde hace tiempo del pueblo y sus intereses, promoviendo además que el interés por la participación social se vuelva casi nula en los jóvenes, a menos que sea en dirección de buscar un status de poder. Hemos infantilizado a las nuevas generaciones con la televisión, el Nintendo y la voluptuosidad como norma social.
La verdad es que uno puede comprar una mujer bella, la oportunidad de explotar sin freno la naturaleza y contaminar, órganos, derechos, votos, hasta la posibilidad de cambiar de sexo, clonarse, modificar la estética del cuerpo y muy pronto: embarazarse siendo hombre.
Por otro lado, la ciencia ocupó el lugar de la verdad y se constituyó como único saber válido para el estudio de la naturaleza o del hombre. La distinción cartesiana entre sujeto y objeto, pareció razonable y obvia, hasta necesaria. Único camino para constituir una epistemología que a final de cuentas resulta ingenua pues nuestro conocimiento de la realidad siempre estará basado en ciertos prejuicios y en criterios pragmáticos. El azar y la arbitrariedad se nos hicieron inadmisibles en un mundo reglado por la razón y la búsqueda de significados. Sin embargo, esa fe en la racionalidad y el orden nos llevó a los ideales de la modernidad y éstos desembocaron en una sociedad que no se rige por la sensatez o la justicia.
Las democracias occidentales también han sobreexplotado la naturaleza hasta producir una crisis ambiental que ha provocado un cambio climático que amenaza con destruir nuestro mundo conocido. Se calcula que en unos quince años no habrá más petróleo y la noticia no sería alarmante, si no supiésemos que nuestra civilización – Roberto Bermejo y Luis Tamayo lo han señalado – se basa en el mismo petróleo: el combustible, los derivados plásticos, la ingeniería moderna, y buena parte de los insumos domésticos. Por otro lado, siendo un país petrolero que basa gran parte de su economía en la explotación de hidrocarburos, la perspectiva del futuro es aterradora.
Sigue una época diferente. Ha cambiado, por supuesto, el sujeto psíquico. Y el psicoanálisis contribuyó a ese cambio sin duda, denunciando la represión sexual victoriana, replanteando los principios pedagógicos autoritarios (y por tanto: acelerando la declinación de la autoridad paterna), dando espacio a la voz de la mujer para la creación de una disciplina que le ha puesto en primerísimo lugar en nuestra sociedad.
Quedan restos de la vida cómo la experimentaron las generaciones anteriores. El cambio interior se produce a distinto ritmo que los cambios exteriores, todavía se viven prejuicios victorianos en nuestro siglo. Nuestra sociedad es muchas humanidades a la vez. Pero la pornografía, por ejemplo, está a punto de alcanzar la categoría de arte y ser socialmente aceptable.
El Internet es la muestra de estos cambios subjetivos, porque en su virtualidad y práctica desregulación, se comporta de acuerdo a las reglas del inconsciente. De hecho, es el inconsciente colectivo, no como lo imaginaba Jung obedeciendo a símbolos universales, sino de acuerdo a la lógica de la palabra y la imagen a la manera de Freud y también a la lógica del significante lacaniana. En algún momento, Rank llegó a decir que el cine se asemejaba más que ningún otro producto estético al sueño, bueno, el internet es hoy una formación del inconsciente más, sin duda.
¿Dónde encaja el psicoanálisis en todo esto?
Básicamente en dos razones que quisiera compartir con ustedes.
En primer lugar, siguen una serie de patologías que no tienen como único o siquiera principal resorte a la represión. Vamos a ver cada día más seguido pacientes con modificaciones corporales y organizaciones familiares atípicas que no desean ser Ken o Barbie. No son discursos que vayan a poder ser tratados con la lógica de adaptación que caracteriza buena parte de las terapias psicológicas, porque precisamente va a necesitarse una aproximación no moral sino ética, como la que caracteriza al psicoanálisis.
Personas como el hombre – gato, el hombre – calavera y la mujer – leopardo, así como sexualidades antes consideradas perversas, van a llegar al diván pronto, si no es que algunos ya están en eso. ¿Qué vamos a hacer? ¿Mandarlos con el psiquiatra para que los medique? ¿Hacerles comprender que están locos? ¿Recluirlos en el manicomio? Son personas que rehúyen los caminos tradicionales de la sociedad y que curiosamente empujan a ella en la dirección particular de sus impulsos. No quieren ser adaptadas y más bien transformarán a la sociedad. Por supuesto, sufren como todos y quizá un poco más que los demás aunque les cueste trabajo admitirlo.
Pero en general, esa y la demás gente, va a necesitar más que nunca ser escuchada y decir lo que le pasa, en una sociedad que ha dejado de dar lugar al otro. Quienes no encuentren una respuesta en la religión, la encontrarán con dificultad en la ideología, la tendrán que encontrar en gran parte en sí mismos y el psicoanálisis puede ayudar a muchos a recorrer ese camino. No digo que sea el único y no pretendo que se ofrezca como una alternativa a la religión, una insuperable filosofía o un luminoso discurso de resurrección. Si es un camino para resistir a la destitución del sujeto y su dominio.
En segundo lugar, ante esta realidad, no es el único método posible pero si uno indispensable (podrán agregarse otros saberes, desde luego) para entender lo que está sucediendo actualmente en nuestra sociedad. Conceptos como pulsión, deseo, inconsciente, repetición, síntoma, lógica del significante,  concepción moebiana lacaniana de exterioridad – interioridad como un continuo, pulsión de muerte, irracionalidad, y sexualidad freudiana nos son necesarios para entender la marcha actual de nuestro tiempo. Quizá no para imponer nuevas reglas o planear nuevas formas de intervención social, sería probablemente erróneo tomar ese camino, o por lo menos, debemos ser más que precavidos. Baste con entender un poco… sólo un poco… esta locura que hoy vivimos y la que vendrá después.


http://youtu.be/LJ7zyNnEeyM

Tomado de Carta Psicoanalítica No. 15.

jueves, 2 de agosto de 2012

Primer número de CARTA PSICOANALÍTICA.

Miravoz


1er Encuentro de Egresados. Fac. Psicología URSE Oaxaca.


Aportes psicoanalíticos al trabajo con niños. Seminario de Lidia Agazzi.



Nuestra propuesta es reflexionar sobre algunos conceptos psicoanalíticos, con la finalidad de aproximarnos a la comprensión de los modos de estructuración del sujeto psíquico, la producción del inconsciente y los destinos sanos o patológicos del niño. Dirigido a aquellos que tengan la inquietud de enriquecer su praxis entendiendo más sobre los avatares de la constitución del psiquismo infantil. 

Ejes temáticos:
 
-“LA LAMINILLA DE ORO”. 
El bebé para el psicoanálisis. Constitución y destino pulsional. El encuentro libidinizante con el otro. Cuerpo erógeno y primeras representaciones. 
 
-“EL NIÑO EN EL ESPEJO DE LA MIRADA”. 
¿Cómo es mirado-tocado-hablado un niño? Del autoerotismo al narcisismo. El estadio del espejo en Lacan y la propuesta enriquecedora de Françoise Dolto. El narcisismo de la madre y las estructuras psicopatológicas. 
 
-“SOBRE ORIGEN Y FANTASMA”. 
Sueños, fantasías e inteligencia en el niño. Fantasía sobre los orígenes y origen de la fantasía y del pensamiento. Represión primaria y producción del inconsciente. Trastornos y síntomas en la infancia. 
 
-“SOBRE CASTRACIÓN Y EDIPO”. 
Promesa y renuncia en la constitución del deseo infantil. Del “Edipo Rey” freudiano al “Edipo-estructura” lacaniano. 
 
-“EN EL NOMBRE DEL PADRE”. 
¿Cómo un hombre accede a la paternidad? El concepto de función paterna y su injerencia en el destino del niño. Los tres tiempos del Edipo. Perversión (trastocamiento) de la función del padre. El concepto lacaniano de forclusión y su aporte a la comprensión de la locura en los niños.


INFORMACION DEL EVENTO
Ciudad: Culiacán, Sinaloa.
Fecha: viernes 14 y sábado 15 de septiembre de 2012.
Horario de trabajo: de 9 AM a 1 PM y de 4 a 8 PM.
Lugar: Centro de Atención y Formación Psicoanalítica. Calle Cristóbal Colon #1824, Colonia Miguel Hidalgo.
Costo: $400.00.
Inscripción: los interesados pueden realizar un depósito a la cuenta 56-63215097-9, sucursal 4554, del banco Santander, a nombre de Jesús Ramón Rodríguez Velázquez. Después deberán enviar un correo electrónico a alguna de las direcciones e-mail que aparecen abajo adjuntando la imagen de la ficha de depósito como documento pdf. Las personas que se inscriban antes del 22 de agosto recibirán un 15% de descuento (el pago seria de $340.00).    
Interesados pueden comunicarse a los números celulares 66 72 29 63 43 (con el Psic. J. Ramón Rodríguez), 66 72 66 69 73 (con la Psic. Daniela F. Medina), al número fijo en Culiacán (667)2 59 55 00, o a los correos electrónicos rdriguez@hotmail.com y danielamedina@ich.edu.mx.  
Cupo limitado a 40 personas.

miércoles, 1 de agosto de 2012

PROMETEHUS: LA GRAN INCÓGNITA DESPEJADA. Por Julio Ortega B.




"David: How far would you go to get youranswers?"


Prometheus(2012) D: Ridley Scott. G: Jon Spaihts y Damon Lindelof. Actores: Noomi Rapace,Logan Marshall Green, Michael Fassbender, Charlize Theron, Idris Elba, GuyPearce. 

Para Luis Tamayo.

Después de más de 30 años delprimer Alien (1979), aparece una precuelaque viene a demostrar hasta qué punto continúa Scott - director de esa originalísimahistoria que revolucionó el cine de science – fiction y de acción desde su aparición -, planteando imágenes sugerentesde lo que será nuestro futuro próximo. Es por otro lado, su primera películadentro del género desde la magnífica Blade Runner (1982) adaptación de lametafísica novela de Philip K. Dick ¿Sueñanlos androides con ovejas eléctricas? y se yergue como una obra maestra,comparada con la visualmente efectiva Avatar (2009) de Cameron, pero simpleremake espacial de (Danza con lobos  1990).En esta nueva entrega de Alien influenciada por “La cosa del otro mundo” (1951)de Howard Hawks, no faltan escenas emocionantes, repugnantes, y extrañas, que compiten con el primer capítulo cinematográfico de la historia, pero lo verdaderamente importante son los diálogos y la trama bien concebida por Jon Spaihts y DamonLindelof. Tenemos así, que la tercera dimensión alcanza verdadera categoría dearte, cosa no tan frecuente en el cine. En esta película ha tenido importanciatambién la campaña previa y las escenas filmadas para acompañarla, en dónde senos muestra al robot y al padre de éste, un empresario que se coloca en el lugarde Dios con la soberbia del hombre enceguecido por el avance tecnológico.
La primera escena de la película,incomprensible al principio, es intrigante. Un humanoide frente a las portentosas Cataratas Victoria (situadas en el rio Zambeze, entre Zambia y Zimbawe) ve cómose aleja una nave espacial, y le deja solo a su destino, que afronta tomando unbrebaje que supuestamente tiene alguna relación con los compuestos biológicosque luego encontrarán los protagonistas del filme ¿Ha sido dejado solo acumplir alguna pena? ¿Decidió quedarse a morir? ¿Es una acción ética la que le impulsa a la muerte? Las razones son obscuras pero el resultado de su muerte es el plantar en el extraño planeta Tierra su ADN para que evolucione, por una simple casualidad, hasta lo que después conoceremoscomo raza humana.
Luego nos encontramos en alguna región inhóspita de la naturaleza, alejados de toda civilización, con los arqueólogos y/o antropólogos Elizabeth Shaw (Noomi Rapace) y Charlie Holloway (Logan Marshall Green) que descubren una cueva antiquísima en la que encontraránpinturas rupestres que reproducen muestras de observaciones astrológicas y elencuentro de los hombres con una cultura extraterrestre, tal y cómo se nosmuestra habitualmente en los extravagantes y patrañeros programas del canal History Channel: Alienígenas Ancestrales.
La tercera escena nos ubica en el presente, mientras que David 8 (Michel Fassbender espléndido, robando cámara)un androide TIPE (Technological, Intelectual, Physical, Emotional) de última generación similar a los modelos de la fantástica Blade Runner, entresacados decierta novela de Philiph K. Dick (¿Sueñanlos androides con ovejas eléctricas?) se encuentra estudiando diversostemas, especialmente aquellos centrados con el estudio de lenguas nooccidentales, previendo encontrar rastros de lenguajes alienígenas en esosidiomas.
Cómo veremos después, al empezar a despertar los cosmonautas de su sueño criogénico, han viajado por largos años hasta llegar a una galaxia alejada de nuestro sistema solar. La explicación queles pone al tanto de su propósito en esas regiones del universo, se las proporciona el propio dueño de las empresas Weyland un magnate al estilo Bill Gates, o Howard – Hughes, que supuestamente se encuentra difunto, ha largotiempo, y que se comunica con ellos a través de una grabación holográfica comolas que ya existen en nuestro tiempo y que permiten a Michel Jackson seguir de tour más allá de la muerte.
Fue convencido por los investigadores del inicio, para patrocinar una expedición espacial con el fin de averiguar si el hombre ha tenido contacto antes con otras culturas alienígenas, puesto que los datos arqueológicos apuntan, a coincidencias asombrosas en el plano de exploración cosmológica, que no podrían haberserealizado a simple vista desde la tierra. Quizá para descubrir el vínculo quenos une con esos seres y si somos en realidad producto de esos dioses ligadospor algún destino superior a cumplir en el año de 2093.
Todo esto frente a la incredulidad y escepticismo de un grupo de especialistas en diferentes campos,que fueron elegidos para el viaje en cuestión. Entre ellos, casi como robot, hermosay gélida, se encuentra Meredith Vickers (Charlize Theron) una ejecutiva de la compañía, a cargo de la expedición, que revelará más adelante el propósito oculto de su prescencia.
La estética de esta primera partede la película hace un homenaje a Kubrick recordándonos su tan lograda 2001: A Space Odyssey (1968), hablándonos de la soledad, el inmenso universo, la tecnología fría y elsostenimiento artificial de los ambientes situados en medio de la nada. Inclusoel espíritu mismo de HAL 2000  seencuentra de alguna manera presente en David 8.
El viaje continúa en el planeta, dónde serealiza una investigación que arroja como resultado el descubrimiento de patrones lineales que no pueden encontrarse espontáneamente en la naturaleza sino por intervención de algún tipo de inteligencia. Estas líneas conducen auna especie de pirámide que posee múltiples cavernas y pasajes que conducen auna arqueología entre egipcia y maya.
Allí se encuentran cadáveres de innumerables humanoides cómo el que vimos al principio, que no son muy claros por su gradode consunción y el traje espacial que poseen. Parecen haber sido masacrados - cómo lo revelan ciertos registros holográficos tipo La invención de Morel de Bioy Casares - por algún tipo de ser que les perseguía y no tuvieron tiempo deescapar a su destrucción. Prueban que había una civilización inteligente, que se extinguió hace milenios por efecto de eventos inesperados.
Las sombras, el silencio y la tensión crecenen la película sin que aparezca el Alien que es reservado para las escenasfinales, sin que tenga demasiada explicación - en ese momento -, la presencia de un enorme grupo de contenedores con cierto líquidonegro similar al que vimos ingiere el extraterrestre al inicio de la película. David 8, toma uno de ellos y lo lleva a la nave sin notificarlo al resto de latripulación, y consciente de que él no sufriría ningún tipo de contagio.
El regreso es complicado, no sin buenosresultados. Los seres humanos están relacionados en su ADN con losextraterrestres. Prometeo es el nombre de la nave, y el dios nos ha dado elfuego de la vida… los humanos no saben que por un efecto colateral, por azar.
Dos de los astronautas que quedaron atrás en la expedición, no sobreviven a la noche pues son atacados, infectados, por lo sseres ocultos en los contendedores, pavorosos antecedentes de la criatura Aliencreada por H.R. Giger quien nuevamente utilizó su talento para inventar losantecedentes del monstruo que producirá una clásico de la cinematografía de science fiction y tres secuelas de diferente nivel artístico, para mí la mejor de ellas, la última (Alien Resurrection 1997) dirigida por Jean - Pierre Jeunet.
La escena dónde conviven Charlie y David 8 es horrenday temible, pues demuestra hasta qué punto la ambición de crear inteligenciaartificial en el hombre ha llegado: su logro absoluto, hasta el punto de lamaldad. Un ser animatrónico que imite al hombre a su imagen y semejanza nopuede ser sino curioso y estar al servicio de los más obscuros deseos delhombre. David 8 le pregunta hasta dónde está dispuesto de llegar para obtenerrespuestas. El humano responde que hasta la muerte. Entonces, el robot - tecnología completamente al servicio del hombre - leofrece una copa a su compañero de viaje y le desliza en ella un fragmento deesa substancia negra que habría pulverizado al humanoide de la primera escena “¿Estás dispuesto a llegar más allá de la vida para cumplir tu deseo? ¿Para conocer tuorigen? Concedido”. La satisfacción de tu curiosidad, el cumplimiento del deseo y la muerte van unidos. Tu transformación te arrastrará a tu fin, horrendo y perfecto, trascendente a ti mismo: fatídico como el de Edipo. No en balde, en el Cratilo el diálogo dedicado al lenguaje, Platón hace la distinción entre imeros = deseo, eros = amor,  oisis = anhelo y potos =pesar, añoranza, deseo que conduce a la muerte. Detrás de lo unheimlich (losiniestro) está lo familiar. Más allá del lenguaje amargo en la metonimia constante, el goce absoluto: la muerte.  
Al amainar la tormenta, los exploradoresregresan augurando malos presagios. Primero, la verificación de la aparentemuerte de los ingenieros, infectados por criaturas biológicas creadas por ellos y destinadas para nuestra destrucción como habitantes de la Tierra. Segundo,la exploración en solo de David 8 que traerá el descubrimiento de un sobreviviente en estado de hibernación. Tercero, la declaración de la contaminación de Holloway que llegará muy enfermo a las puertas de lanave, para ser finalmente incinerado a fin de evitar el contagio. Cuarto, laentrada en la nave de los cosmonautas contaminados, convertidos en zombies quetienen que ser elminados.
Para nuestra sorpresa, el mismísimo Weyland (Guy Pearce muy bien caracterizado), reaparece en carne y hueso, pues haesperado esta oportunidad con la esperanza de sobrevivir a la vejez y laenfermedad. Si esos seres han sido capaces de crearnos, seguro sabrán cómovencer a la muerte. El verdadero motivo del viaje ha sido el egoísmo y elnarcisismo de este hombre, del que nos enteramos es hija Charlize Theron que estaría ahí sólo para complacer al padre, quien se encuentra más encantado con el fálico David 8 (varón, mecánico, perfecto) que con su hija a la que sólo utiliza. Todo su dinero y sus multiempresas han sido invertidos en un viaje para llegar a este punto, dónde él quiere confrontar a sus creadores y pedirles le cumplan el capricho de la vida eterna. El capitalismo no es generoso como el millonario ficticio Bruce Wayne sino mezquino como Weyland, llevado a su máxima expresión, sólo deriva en el absurdo. El Dios con pies de barro, es un simple humano glotón, insaciable de vida en los momentos finales de su existencia.
Charlie sin saberlo, ha llegado a preñar aShaw, quien en su vientre realiza una de las fantasías femeninas inconscientesmás espantosas que es dar a luz una criatura horrenda, de la que estaría másque embarazada: poseída. David 8 intenta congelarla para preservar su estado y estudiar el hecho cómo si se tratase de una rata de laboratorio neurológico. La fortaleza de ella, calcada de su personaje en Millenium, le hace luchar yatreverse a una cesárea mediante la máquina quirúrgica resguardada en elcompartimento especial. Sobre la marcha descubre que está calibrada únicamentepara la atención de sujetos hombres o sea: Weyland. Aún así, realiza los ajustes y se saca la criatura, para después cerrarse e intentar esterilizar elaparato con el espantoso monstruo dentro.
David 8 ha explorado por su cuenta, apercibiéndose que uno de los ingenieros, sí ha sobrevivido y se encuentra en estado de estasis. De lo que se trata es de reactivarlo frente alseñor Slim (perdón, Weyland) y formularle una sola pregunta: ¿Puede vencerse la muerte?
Elizabeth ha descubierto por completo el gatuperio, pero aún tiene fe en los semi – dioses que ella supone creados por unafuerza superior y que son nuestros padres biológicamente hablando.Ante las amenazas y pretensiones del super millonario, decide acompañarlos alencuentro final, para interrogar al último ingeniero acerca de por quéhan decidido destruirnos y qué hicimos mal, para castigarnos de tal modo. Supone con optimismo, que podemos ser interlocutores de esos seres superiores, que más bien nos desprecian en nuestra miseria egoísta, lo que hemos hecho mal es ser sólo hombres.
Las sorpresas no paran en la segunda parte delfilme, aunadas a espectaculares efectos especiales en tercera dimensión no aptos para cardiacos y epilépticos. En el último encuentro, la preparación de David 8 como diplomático y traductor, será puesta a prueba. Deciden despertar al sobreviviente y entablar diálogo con él. Weyland apremia al robot para que le pregunte si puede vencerse a la muerte. El ingeniero extiendesu mano y acaricia la cabeza de David 8 en un gesto que confunde al espectador sugiriéndole reconocimiento por su perfección, o quizá ternura. El androide sonríe, justo antes de que muestre sus verdaderas intenciones: su cabeza le esarrancada y tanto Weyland como sus guardaespaldas son puestos fuera de combate,como cucarachas, sin piedad ni atención mayor. En el suelo se entabla unaconversación última entre el millonario reducido a basura y su hijo mecánico,con una conclusión fatídica: No hay nada.
El humanoide sigue con su tarea suspendida por largo tiempo. Vuelve a encender su máquina y se dispone a emprender su vuelo destructivo hacia la Tierra. Elizabeth que ha escapado, ha contactado al capitán Janek (Idris Elba) de la nave estelar, que decide estrellarse con elartefacto alienígena y evitar su viaje. Él le indica a Vickers que vaya a lanave salvavidas, lo que ella hace angustiada y a regañadientes. Todo sucede muy rápido, las naves chocan, el salvavidas cae… Vickers muere… Elizabeth seenfrenta una vez más al monstruo que ha sobrevivido a su extirpación y vence a su hijo repugnante (madre egoísta inmisericorde, tal y cómo los ingenieros frente a los humanos) para quedar sola, última cosmonauta. Todo parece perdido…
Pero la cabeza desmembrada de David 8 sigue funcionando (Pienso, luego existo) y establece contacto con ella, le indica qué hacer para sobrevivir y ella serecontacta con los restos del androide a fin de ir rumbo a las estrellas,nuevamente a buscar a sus creadores. En un final que deja más preguntas que respuestas. Elizabeth pretende buscar sus orígenes otra vez, a toda costa. El ser humano se demuestra insaciable una vez más.
No hay descanso para el espectador y los diálogos son verdaderamente excelentes. Sí, hay varios bloopers en la películaque podrían haberse evitado, errores de continuidad que no van en un filme de Ridley Scott, pero que a final de cuentas pasan de largo, en el ritmotrepidante de las acciones. No es una película más, algunas escenas alcanzan lapotencia del primer Alien, y otras son un homenaje a todo el género, pasando por Kubrick, pero también por Spielberg y Lucas, sin olvidar a Lang, a Hawks y algunos clásicos como Matrix, Forbidden Planet, Brazil y Atmósfera Cero. 

Cine Reflexión. CPM.


martes, 31 de julio de 2012

I CONGRESO TRIEB.

Más informes:
http://congresopsicoanalisis2012.blogspot.mx/

11 congreso REAL.

Más informes: http://undecimocongresoreal.blogspot.mx/

El proceso de constitución del método psicoanalítico. Enrique Maorenzic. CPM:


Seminario Taller Virajes conceptuales del Psicoanálisis. Alejandro Salomonowitz, Carlos Fernández Gaos. CPM.


¿Quiénes son las mujeres qué corren con los lobos?


La clínica psicoanalítica de Freud. Dimensión psicoanalítica.


Jornadas COWAP


miércoles, 25 de julio de 2012

Congreso Psicoterapia de las Adicciones y Compulsiones



Presentación del libro
El adicto tiene la palabra. El fundamento metapsicológico de las adicciones
de Mario Domínguez Alquicira

Domingo 29 de julio de 2012
11:30 horas
Auditorio 5 de la Unidad de Congresos del Centro Médico Siglo XXI
México, D.F.


lunes, 23 de julio de 2012

El significante en la punta del cuerpo. Seminario a cargo de George-Henri Menelotte. elp.






                                 
                                 
                                Seminario de l´école lacanienne de psychanalyse

viernes 26 y sábado 27 de octubre de 2012.
 En el Auditorio del Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México.
Calle del Puente # 222 – esq. Periférico Sur.
Col. Ejidos de Huipulco, Tlalpan 14380 México, D.F.


                                 
ARGUMENTO      
Curioso cuerpo el que Lacan propone desde su seminario La Logique du fantasme: una superficie marcada, desde donde se desprenderán un cierto numero de objetos a, por el hecho de la inscripción del significante. Esta proposición del cuerpo como lugar del trazo va a ser ratificada en los próximos seminarios: Aun y O peor.  El significante será modificado en su definición y en su función de marca. Lacan va a otorgarle un borde «material» que será de goce. Se prepara una duplicación del simbólico que encontrará su pleno efecto en el seminario Le sinthome.
¿Qué es esta marca como efecto de la inscripción significante sobre el cuerpo ? ¿Se trata de un índice (Ginzburg) ? ¿De un infinitivo (Deleuze) ? ¿De una huella sináptica (Ansermet, Magistretti) ?
          

Las respuestas posibles a estas preguntas serán proporcionadas durante este seminario.     

                  
BIBLIOGRAFÍA
Jean Allouch, Contra la eternidad,
Ogawa, Mallarmé, Lacan, tr. Silvio Mattoni, Cuenco de Plata y Ediciones Literales, Córdoba, 2004.
Jacques Lacan, seminario La Logique du fantasme (1966-1967), inédito, versión JL descargable en www.ecole-lacanienne.net. Existe una versión en español La lógica del fantasma, edición Íntegra. Se recomienda la lectura de las sesiones que abordan el cuerpo y su marca en estos seminarios.
— Seminario Aun (1972-1973), texto establecido por Jacques-Alain Miller, tr. Diana Rabinovich, Juan Luis Delmont-Mauri y Julieta Sucre, Paidós, Buenos Aires, 1975.
— Seminario … O peor (1971-1972), texto establecido por Jacques-Alain Miller, tr. Gerardo Arenas, Paidós, 2012.
Carlo Ginzburg, Mythes, emblèmes, traces ; morphologie et histoire, Paris, Flammarion, 1989 (1986), de éste, el capítulo «Traces. Racines d’un paradigme indiciaire», pp. 139-180; nueva edición aumentada y revisada por Martin Rueff, Verdier, 2010. [En español: Carlo Ginzburg, Mitos, emblemas, indicios. Morfología e historia, tr. Carlos Catroppi, Gedisa, Barcelona, 1984.]
Gilles Deleuze, Lógica del sentido, tr. Miguel Morey y Víctor Molina, Paidós, Barcelona, 2005.
                                 
HORARIOS                          
VIERNES  Registro: De 15:00 a 16:00 hrs.          Inicio:      De 16:00 a 20:00 hrs.                                  
SÁBADO De 10:00 a 14:00 hrs.     De 16:00 a 20:00 hrs.
                                 
APORTACIÓN                    
De esta fecha y hasta el 15 de agosto                   $1,000.00
Del 16 de agosto al 30 de septiembre                   $1,500.00
Del 1 de octubre al 25 de octubre                           $1,600.00
El día del seminario (Si hay cupo)                            $1,700.00
                                 
INFORMES E INSCRIPCIONES                    www.mecayoelveinte.com
Directamente en las oficinas de me cayó el veinte  con:                             
Jacqueline Aguilera: jackie@mecayoelveinte.com
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Rodolfo Marcos-Turnbull: rodolfomarcos@mecayoelviente.com
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Pola Mejía Reiss: polamejiar@mecayoelveinte.com
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María Inés Pérez: mariainesperezlubrina@mecayoelveinte.com
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Lucía Rangel H.: lrangel@mecayoelveinte.com
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GUY LE GAUFFEY ACONSEJA VER LA PELÍCULA PROMETHEUS DE RIDLEY SCOTT.







Freud, Pasión secreta (John Ford, 1962). Con Montgomery Clift y Sussanah York. Julio Ortega B.



Intervención comentario   en el Cine – Club del Círculo Psicoanalítico Mexicano.
Para Rodolfo Álvarez del Castillo.




La película de John Houston se llama simplemente Freud, sin la Pasión secreta  que agregaron los distribuidores ¾ que siempre consideran estúpido al público de habla hispana ¾ para su comercialización y es una biopic, cómo se les llama a las biografías filmadas, rodada en 1962, por un hombre verdaderamente legendario del cine norteamericano, un rebelde y trotamundos aventurero que fue productor (9 títulos), guionista (40 veces), actor (55 películas), director (47 ocasiones) y eventualmente fotógrafo y editor, quien dedicó toda su vida al séptimo arte sin descanso, hasta convertirse en uno de los más importantes personajes del cine universal.
Entre las innumerables intervenciones en el cine, por las que habría que recordarle, tan sólo como director filmó la memorable adaptación de la novela de Dashiell Hammett El Halcón Maltés (1941) con Humphrey Bogart,  después realizó la famosa Como ella sola (1942) con Bette Davis y Olivia de Havilland, volvió a dirigir a Bogart en el clásico El tesoro de Sierra Madre (1948), y lo ubicó también, junto a Katherine Hepburn en La reina de África (1951), también creó La jungla de asfalto (1950), y dirigió a Gregory Peck como el capitán Ahab en Moby Dick (1956), a John Wayne en El bárbaro y la geisha (1958), e internacionalizó la playa de Mismaloya cerca de Puerto Vallarta en México, con La noche de la iguana (1964)  que llevaba en los estelares a Richard Burton y Ava Gardner, escenificando una fuerte obra de Tenesse Williams. Dirigió también una extravagante superproducción llamada La Biblia (1966) que nos recetan los canales abiertos todas las semanas santas, dónde él se debe haber divertido muchísimo interpretando a Noé haciendo arreglos para salvar al mundo.
Hizo posible una de las mejores adaptaciones jamás hechas de una novela al cine, al filmar la novela de Carson McCullers  Reflejos en un ojo dorado (1967) con la Taylor y Brando, quien tomó el papel de Montgomery Clift a su muerte. Filmó también, basándose en un una pequeña historia de Ruyard Kipling, El hombre que pudo ser rey (1975),  dónde Sean Connery y su compadre Michael Caine, lucen espléndidos, muchos años antes de que los premios Oscar llegaran por fin a sus manos. Finalmente terminó su carrera y su vida con dos películas espléndidas: El honor de los Prizzi (1975) con Jack Nicholson y Kathleen Turner, y Los muertos (1987) una especie de testamento fílmico basado en Dublineses de Joyce que llevó a la pantalla a su propia hija Anjelica.
Cómo podemos figurarnos, John Houston fue un hombre que no conoció las barreras y que se empeñó en franquearlas si éstas se presentaron, que hizo siempre lo que quiso y lo hizo bien, colándose entre las mallas de un sistema, que hoy día hace cada vez más difícil la creación individual a manos de ese tipo de monstruos que alguna vez llamamos: directores de cine.
Hijo de Walter Houston (quien aparece en El Tesoro de la Sierra Madre), y Rhea Gore, una periodista que viajaba todo el tiempo en busca de noticias y que le heredó su aire vagabundo, casa con su novia ¾ corazón de juventud; escenifica obras teatrales desde 1925, y se dedica también al boxeo


[1], para luego impulsado por su espíritu aventurero - cruzar la frontera con México, convertirse en teniente de caballería e incluso darse el tiempo para montar obras en pueblitos. Regresa a los Estados Unidos, trata de colar pequeñas historias en los periódicos, escribe algunas novelas y acaba siendo contratado por Samuel Goldwyn Jr. como guionista al final de los 30’s, para después largarse a Londres y París dónde estudió escenografía, guión y tener un acercamiento mayor al cine que le prepararía para lo que vendría después. El Tesoro de la Sierra madre le trajo dos Oscares como guionista y director, amén del mismo premio a su padre en rol secundario y le catapultó para hacer una carrera como pocos en el cine, junto a los grandes como Ford, Cukor, Mankiewiz, Frank Capra, Howard Hawks, William Wyler, Hitchcock, etc.
Por tanto, se convirtió en un director que escogía con mucho cuidado sus películas y que se tomaba el tiempo para rechazar muchos proyectos y escoger sus compromisos. Reputado y caprichoso, apasionado y obsesivo en su trabajo, cabe preguntarse qué le llevó a escoger al psicoanálisis y a su descubridor como protagonistas de un filme.  Conocemos que en el caso de Hitchcock la columna vertebral para la elaboración de su película leyenda de terror Psicosis (1960), fue el trabajo comprometido con su guionista Joseph Stefano quien había pasado varios años en psicoanálisis, que indudablemente lo influyeron al retocar la novela de Robert Bloch.  Suponemos  que en el caso del director americano Houston, la historia no fue exactamente en la misma dirección, sabemos que se acercó a Jean Paul Sartre en 1958[2], el reputado filósofo existencialista francés y humanista marxista, para plantearle que elaborara un guión para la película. Él apasionado filósofo trabajó intensamente en el proyecto, a pesar de su ambivalencia hacia Freud y el psicoanálisis, interesándose por los primeros escritos, y tratando de crear una solución para abordar la complicada historia de los primeros años de la clínica de Freud. Sabemos que su sorpresa ante el psicoanálisis fue grande, encontrando puntos de contacto entre su filosofía y la del polémico doctor, al contrario de ¾ cómo había pensado en principio ¾ cuando sospechaba que toparía con una conjetura dogmática centrada exclusivamente en la sexualidad. Aún así, en una entrevista concedida en 1975, afirmó que quizá Houston se acercó a la persona no idónea para elaborar el guión, porque él no era de ninguna manera el más apto para confeccionar un apólogo para glorificar a Freud, puesto que personalmente nunca había creído en el inconsciente. Aceptó la oferta del director, porque al parecer ¾ se lo confesó a un amigo ¾ se encontraba en bancarrota cuando Houston le ofreció 25 000 dólares que lo pusieron a trabajar enseguida. Lo que más parece haberle impresionado de Freud, fue el que tuviera que construir su teoría a través del pasaje por un autoanálisis, con el respectivo sufrimiento que éste le impuso. La primera versión del guión desembocaba en una película que duraría unas cinco horas y que rechaza Houston. Sartre regresa a su país después de encontrarse con el director y reescribe el asunto, pero entrega al final una versión aún más larga, que ocasiona todavía más disgusto del director.


El script se había estirado de una manera impredecible hasta exceder la implementación de un proyecto positivo. Houston encarga en aquel momento, a expertos guionistas de Hollywood el trabajo. Entonces, Sartre abandona el guión, la obra sin embargo, existe bajo el nombre: El escenario de Freud y puede conseguirse sin problema en inglés.
Se adopta en el nuevo guión, la solución de condensar en el personaje paciente de Cecily Koertner (protagonizada por Susannah York) varios de los casos de los primeros tiempos de la histeria tratados por Breuer, se agrega el caso de un ruso parecido al caso freudiano del Hombre de las Ratas  y se aprueba la idea de no ser fiel históricamente a los detalles al punto. Charles Kaufman y Wolfgang Reinhardt aparecen como responsables del guión, pero recibieron también[3] la asesoría del reputado psiquiatra inglés Dr. David Stafford-Clark y el asesoramiento técnico del psicoanalista Dr. Earl A. Loomis.
¿Qué le lleva a Houston a tomar esta historia? Me parece que, algo que va a reflejarse en la película misma, una identificación con un necio aventurero indomable ¾ intelectual en este caso ¾ que lucha contra todos las trabas que se le imponen. Creo que la intensidad de ese fantasma moldeado sobre su propia naturaleza, inexcusablemente, le empujó a buscar a un protagonista con las particularidades de Montgomery Clift, de quien hablaremos posteriormente. Curiosamente  Freud fue el autor de la frase: He sido un hombre afortunado; en la vida nada me ha sido fácil.
La misma publicidad de la película fue en dirección de promover un teledrama que intentaba dar cuenta de las enormes dificultades que en todos los ámbitos (individual, profesional, y familiar) tuvo que pasar el profesor (cómo le gustaba le llamaran) para inventar el psicoanálisis y divulgar sus descubrimientos. La película en este sentido, no es una biopic fiel y me parece que no pretende serlo, su propuesta es revelarnos más que nada, el espíritu combativo de un hombre y su fuerza frente a la tempestad, no sólo producida por un vórtice interno sino por el asco y el rechazo social de una época que no quería decir adiós a la hipocresía de los valses del siglo XIX.
No en balde, Cronemberg en la reciente producción Un método peligroso (2011) escogió en el papel de Freud a Viggo Mortensen, quien encarna a un heroico y decidido capitán del psicoanálisis que no está dispuesto a conceder a Jung (Michael Fassbender) oscilaciones en la teoría o infracciones a la misma, coincidiendo con Houston en la idea de que Freud era un hombre resuelto, atrevido y audaz. Pero si bien, el filme del director canadiense se centra en la relación compleja entre uno de los seguidores más perspicaces de los primeros años, aquél destinado “supuestamente” a salvar el psicoanálisis de su herencia judía  para llevarlo al resto del mundo, la película de Houston prefiere mostrarnos a un hombre solo, creando una teoría sin prácticamente nadie que le acompañe, lidiando con sus espectros en completa orfandad, para cantar un soliloquio que su misma Martha impugna y le hace separarse del propio Breuer cuando él no soporta más el peso de la verdad.
No es fácil saber cuántos actores han interpretado a Freud en el cine, el nuevo medio que si no detestaba, jamás llegó a admirar el maestro, a pesar de que un director como Einsenstein[4] llegó a planear el viajar a Viena para seguir sus cursos tras de leer el estudio sobre Leonardo. Tampoco le impresionó demasiado que colaboradores tan cercanos como Karl Abraham y Hanns Sachs se hayan involucrado con Pabst, en la elaboración de la película Secretos de un alma (1926). Podemos mencionar aquí, al memorable Alec Guinness haciendo un Freud a lo Obi – Wan Kenobi en Love Sick (1983), al célebre David Suchet haciendo una serie con un Freud quizá a lo Agatha Christie, al inmortal Max Von Sidow, quien lo personificó en una serie de televisión dedicada a las aventuras del joven Indiana Jones, también  Curt Jurgens y Norman Fell le dieron vida en televisión, en cuya pantalla ha aparecido en series tan diferentes como Hechizada, o Viaje a las Estrellas, hemos mencionado antes a Mortenssen, y aunque seguro me faltarán nombres, diré que Dan Akyroid lo personalizó en Saturday Night Fever.
Cada uno de estos actores le ha dado vida desde su temperamento artístico. Así hemos tenido un Freud aventurero, otro reflexivo, uno más deductivo, otro depresivo, ha sido generoso doctor, y hasta seguro: burlesco cómico. Pero me parece que la intención de Houston al darle el papel a Montgomery Clift fue muy definida y no sólo en razón de su enorme talento o melancolía inherente, su tristeza aguda que proyectaba abstracción y meditación, lo podemos deducir de las circunstancias mismas del figurante en ese momento. También jugó un papel importante, la relación complicada entre Houston y Monty que parecía la de un padre a un hijo, pero con las exigencias y crueldad propias de un patriarca severo, que no acepta bien las faltas de su hijo, le hace trabajar de más y le atormenta en gran parte de las escenas que supone la película.
Clift había sido un comediante con gran experiencia en el teatro que debutó a los 13 años, y pasó por el Método del Actors Studio al igual que Brando, Marilyn Monroe, Rod Steiger, James Dean, la misma escuela por la que más tarde pasarán: Steve McQueen, Paul Newman, Jon Voight, Dennis Hopper, Robert de Niro, Gene Hackman,  Dustin Hoffman, entre muchos otros. Monty  fue un hombre con una niñez atormentada, hijo de un banquero que perdió gran parte de su fortuna en la crisis económica y una mujer empeñada en hacer valer sus absurdos derechos de linaje, a pesar de todas estas dificultades, buscó hacer luminiscencia de sus debilidades y sublimar su dolor en el escenario.
Fue el primero de una serie de actores que combinaban belleza y talento, que revolucionaría la pantalla cinematográfica. Sólo equiparable a Brando en su momento, encarnaba una nueva serie de actores diferentes de John Wayne, y atractivos no sólo para las mujeres, sino también para los hombres deseosos de nuevas imágenes de masculinidad. Se trataba de un hombre complejo que rechazaba papeles a capricho y que sufría cada actuación o rechazo de papeles sin medir las consecuencias, llegando incluso a tener problemas económicos. Así declinó Sunset Bulevard (1950) de Billy Wilder, que finalmente fue interpretado por William Holden; la parte caracterizada por James Dean en Al este del paraíso (1955) de Elia Kazan; y ofrecimientos en otros filmes como: Desirée, Farenheit 451, y Moby Dick.
La misma producción de Freud sufrió grandes dilaciones por su conducta errática y él se vio envuelto en una demanda por los Estudios Universal, que curiosamente ganó ante el juez, al demostrar que se encontraba completamente involucrado en el dolor del personaje y que a eso se debían los retrasos.
Monty atravesaba una etapa difícil, pues acababa de salir de una reconstrucción plástica facial a raíz de un accidente automovilístico ocurrido al salir de una fiesta de su amiga Elizabeth Taylor y sufría pensando que el público lo abandonaría o acudiría a verlo al cine simplemente por morbo, situación que le acercó aún más al alcohol, drogas y calmantes en exceso, lo que le llevaría a un deterioro grave y eventualmente a su muerte prematura a los 45 años de edad, en lo que se calificó el suicidio más largo en la historia del cine. En ese preciso momento, fue aquejado por un deterioro grave de su vista[5] que le llevó al oftalmólogo quien le diagnosticó cataratas bilaterales, que le obligaron a ingresar a cirugía, justo después de terminar la película. Así que parte de su mirada intensa y perdida, es producto de una verdadera dificultad para ver con claridad.  Si sumamos a esto su conflicto por una homosexualidad mal asumida, que le persiguió toda su vida, tenemos delante a un hombre extremadamente atormentado, muy acongojado, que daría carne a un Freud turbado y angustiado hasta el límite. Desesperado Edipo, más del lado de un destino trágico, que de la ciencia.
La época que intenta mostrar la película es la que va de 1895 a 1900 y que concluiría con la escritura de la Interpretación de los sueños. A contrario de lo que vemos en la película, su relación con Meynert fue siempre amable y si se alejó del laboratorio, fue debido a las exigencias propias de su vida que se encaminó hacia el matrimonio y la atención de pacientes en consultorio. La escena dónde Meynert se disculpa en el lecho de muerte con él y le impulsa a seguir su trabajo, es ficticia y hasta cierto punto gratuita.  Su Estudio sobre las afasias (1881), su trabajo Sobre la cocaína (1884) y el acercamiento a descubrir la anestesia del ojo que finalmente materializa Kohler, no se encuentran muy lejos de estos tiempos en que se empeña en estudiar el origen de las neurastenias y la histeria más allá de cualquier sustento biológico o neurológico. Contemporánea a estos tiempos es la muerte de su padre acaecida el 23 de octubre de 1896, le trajo un enorme pesar y un día después,  aquél famoso sueño[6] dónde ve un cartel que dice: Se ruega cerrar los ojos. Éste alude al gusto por la supervivencia, y  a un tiempo es un reproche por no haber hecho nada más para impedir la muerte de su progenitor, evento considerado por el mismo Freud como el más importante en la vida de un hombre. La inhibición para visitar el cementerio en la película, es una forma de ilustrar la dificultad del joven médico para aceptar la muerte del padre. En realidad, una metáfora que alude al artículo  Un trastorno de la memoria en la Acrópolis (1936) y al descubrimiento en 1897 del complejo de Edipo en su propio caso.
El viaje a París para estudiar sobre todo con Charcot, está ilustrado, aunque falta en el filme la expresión que oye a su maestro maldecir en los pasillos: Toujours la chose sexual!! Por lo demás las imágenes son elocuentes y precisamente Houston escogió el blanco y negro, para retratar una historia entresacada de un tiempo perdido y que se transformó debido al descubrimiento del psicoanálisis y sus repercusiones sociales. Era la época del París del Mouline Rouge, de las miles de prostitutas en la calle, de los caballos dejando sus hedores al paso, y del ajenjo que vuelve loco a los hombres. Baudelaire, Rimbaud, Van Gogh y Toulusse Lautrec vagan por las calles de esta ciudad de pisos de piedra. Nada de eso está en la película, que cuenta una historia lisa, inspirada en fotos de las histéricas en los hospitales y los cuadros de pintores de la Belle Époque, y que está a punto de ser monótona a no ser por las gesticulaciones de Monty o las imágenes oníricas que se ambicionan perversas.
No sólo estuvo Breuer a su lado al principio, sino que justamente esa época fue la de amistad profunda e intercambio productivo con Wilhelm Fliess, el médico otorrinolaringólogo y estudioso que compartía junto con él, investigaciones y sueños de grandeza.  Los dos compadres se encontraron envueltos en una correspondencia irrefrenable entre 1887 y 1902 en la que los intercambios de ideas y teorías eran sólo la punta de un verdadero enamoramiento entre ambos. Conocemos sólo la correspondencia de Freud a Fliess que fue guardada por la viuda del segundo hasta que fue adquirida por la princesa Marie Bonaparte, debemos a ella la conservación de estos escritos y en última instancia tenemos que agradecer su coraje para no regresar a su autor los originales, a fin de que fuesen destruidos. Fliess era un hombre fascinante que vivía en Berlín y tenía muchísimas inquietudes intelectuales referidas sobre todo a teorías biológicas hoy consideradas excéntricas e insostenibles. Sin embargo, fue el otro necesario para que Freud formulara sus ideas y en última instancia fuera realizando su trabajo de autoanálisis.
A través de esta correspondencia, el maestro vienés fue expresando los hechos descubiertos durante sus investigaciones y trazó los bosquejos de su teoría de una manera asombrosa, que anticipó en gran medida, los escritos más maduros en su obra. Allí se muestra el interés temprano de Freud por la sexualidad como causa de los trastornos neuróticos, la importancia del hecho traumático, y en última instancia el privilegio del registro de la imaginación sobre el acontecimiento mismo. Aparece en varios lugares, el paso de una teoría que en principio se quería cuantitativa, hacia una más bien de corte cualitativo, que concibió la relación de la mente con el mundo como un sistema de transcripciones que tenía como punto de anclaje fundamental al lenguaje.
El más importante de todos los escritos es el Proyecto de una psicología para neurólogos de 1897, pieza indispensable para rastrear algunas de los conceptos más importantes de la teoría freudiana. En él se anticipa, no sólo la relación de dependencia del niño del deseo materno, sino su propia avidez respecto al objeto sexual, la relación de dolor ¾ satisfacción que produce el encuentro con el goce y la búsqueda de la repetición de una sensación que no podrá igualarse jamás. Se adelanta la emergencia de conceptos como pulsión, fantasía, e incluso pulsión de muerte.
El trabajo de Freud pasará en estos escritos de una serie de conjeturas a una teoría formal que desembocará, en la Traumdeutung de 1899, si bien tiene la fecha de 1900, fue porque el profesor deseaba que fuese una obra dedicada a cambiar el nuevo siglo que se avizoraba como verdaderamente moderno y que trajo la luz eléctrica, el cine, los automóviles, el comunismo, el sionismo, el mercado libre,  la revolución sexual, la computadora, el internet y el Holocausto. 
Finalmente la relación con Freud terminará por una indiscreción del mismo, de las teorías de su amigo Fleiss a un paciente, que se las comunicará al filósofo Otto Weininger, quien tomará las ideas al vuelo para escribir el libro Sexo y carácter con el que adquirirá gran fama, justo después de su suicidio.
Todos estos hechos de película tampoco aparecen en el filme y su inclusión, hubiese complicado en mucho la historia. La solución más cómoda fue cortar con bisturí este pasaje tan importante dentro de la vida de Freud que lo marcaría en el resto de sus relaciones personales íntimas, con Jung, con Ferenzci, Rank y hasta Jones.
En la cinta, se construye una imagen de cierto Freud acosado por sus primeros maestros, hazmerreír del mundo médico, abandonado a su suerte por su mecenas y protector. Solo ante el destino como Antígona enfrentada a la polis, o poseído como Medea en una tarea terrible que debe llevar a cabo, un héroe dramático sin ninguna posibilidad de encontrar paz en su vida. Cómo Copérnico y Darwin, debe revelar la verdad ante el mundo, aún ante el rechazo de todos los que le rodean. Su análisis transcurre en soledad y sin nadie que lo acompañe, lo aliente o le preste escucha.
Houston lo prefiere mostrar como un explorador sin miedo a la muerte, ni al futuro. Más que el creador de una nueva psicología, es un profeta o un nómada con una antorcha ente las sombras…  Antes que el burgués al que no le gustaban los chocolates pero sí los puros, que dormía boca arriba,  amaba a los perros (tuvo un pastor alemán y un chow chow) y que se reúne a partir de 1902 todos los miércoles con sus amigos para discutir sus teorías y chismear un poco. Quizá no sea del todo, ninguna de las dos cosas o un poco de ambas. Me parece a mí que cada uno de nosotros los analistas, los involucrados en el psicoanálisis, construye a su manera su propio Freud.










[1] Villegas López Manuel. John Huston: la pasión por la aventura y la acción individual.   Agosto 5, 2010.  En: http://www.cineforever.com/2010/08/05/john-huston-la-pasion-por-la-aventura-y-la-accion-individual/
[2] Charbonneau Marie – Andrée. The Freud scenario. A sartrian Freud. A Freudian Sartre? Sartre Studies International. Vol. 13. Núm 2. 2007. ISSN 1357 – 1559.
[4] De quien se dice que tenía cinco pasiones: el teatro japonés, Leonardo da Vinci, Marx, Pavlova y Freud. Reyes Aurelio. El nacimiento de ¡Qué viva México! UNAM. México 2006.
[6] Freud Sigmund. Correspondencia Freud ¾ Fliess. Carta 50. O.C. Amorrortu Editores. Tomo I. Argentina 1978.